Daremos lectura al pasaje en 2 Reyes 4:1-7
El aceite de la viuda
4:1 Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.
4:2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.
4:3 El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.
4:4 Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.4:5 Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite.
4:6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.
4:7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.
Este es uno de los tantos milagros que hicieron los profetas en el nombre del Señor. En esta ocasión, fue Eliseo -el sucesor de Elías- el instrumento de Dios.
En 2 Reyes 2:1-15 leemos como Eliseo tuvo el ofrecimiento de parte de Elías de que pidiese lo que quisiera. Eliseo pidió una doble porción del espíritu de Elías. Al hacer esta petición, Eliseo expresaba su deseo de ser el heredero espiritual de Elías, ya que una doble porción era
la parte reservada al hijo mayor.
Eliseo pidió lo espiritual, lo eterno, él anhelaba aquello que lo vinculaba al Dios Todopoderoso del cielo y la tierra. Le costó tenerlo, pues Elías lo despidió en varias ocasiones, pero el ese entonces siervo permaneció al lado de su maestro con perseverancia y recibió lo que pidió: Una doble porción del espíritu del gran Elías.
Vemos otro caso similar en Salomón. En 1 Reyes 3:3-15 leemos como Dios le ofreció todo, le concedería cualquier cosa que Salomón pidiera: el rey pidió sabiduría, conocimiento para gobernar al pueblo de Dios.
¿Qué relación tienen con nosotros estas historias?
Aquí Eliseo produce en el nombre del Todopoderoso un milagro más.
Debemos decir que el aceite representa y simboliza la unción, la gracia de Dios, la llenura del Espíritu Santo. Con el aceite Dios ungió reyes, profetas, etc; hecho que señalaba
que la unción de Dios, su elección estaba sobre aquella persona.
Como en la época del Pacto Antiguo, el Espíritu Santo no había sido derramado sobre toda carne, Él llenaba el corazón del escogido con el fin de cumplir con el llamamiento de Dios, esto podía ser para el resto de sus días, o por un tiempo limitado (ya sea porque el ejercicio de la comisión de Dios era de corto tiempo o sencillamente porque el ungido era desechado por Dios a causa de su desobediencia.).
Una viuda nos representa a alguien desprovisto, una persona sin cobertura, expuesta, muy necesitada, desamparada ya que no tiene cabeza (marido), está desprovista de lo esencial.
Tal como lo señalan las Escrituras, esta viuda, que era una mujer de las mujeres de los hijos de los profetas, vino donde Eliseo, pues le aquejaba un gran problema, ella y sus hijos estaban en gran necesidad. Le contó su problema: era tan grande la deuda que los acreedores estaban a punto de llevar a sus hijos como esclavos. Ella vino al profeta a manifestarle su gran aflicción: desde que su esposo había muerto, aun siendo temeroso de Dios, le dejó con muchos problemas, las deudas solo podían ser pagadas por sus hijos entregándose a la esclavitud.
El punto es que para serles muy sincero yo no imagino a este profeta con dinero en sus bolsillos. Dios suplidor de todas las cosas proveía para sus siervos, entonces entiendo que ellos no necesitaban andar con recursos económicos propios, pues el Señor proveía hasta lo último.
Tenemos el caso de Elías, a quien el Señor en tiempos de hambruna le proveía agua y carne que la mandaba por medio de cuervos. DIOS NUNCA VA A ABANDONAR A SUS PROFETAS.
Dios siempre va a bendecir a las personas que Le sirven . Nuestro Padre Celestial, el Amado de nuestro corazón nunca fallará a su pueblo. No lo hizo con el pueblo que anduvo vagando en el desierto durante 40 años, tampoco lo hará con nosotros. Dios se ocupa de todas y cada
unas de las cosas que necesitamos, aun las materiales: alimento, calzado, vestuario, etc.
Ese es el Dios que yo predico, el que presento cada vez que mi boca se abre, en el creo con todo mi corazón: el Dios proveedor, el que suple.
Pareciera que la viuda se turbó, pensando que su gran problema era el económico, por tanto, habrá pensado que el profeta le iba a solucionar ese problema.
Tal vez ese su problema, mi amado hermano o hermana, o cualquier otro que usted arrastre –tal vez- por un largo tiempo. Quizás usted está ya en la etapa en la que no ve ninguna solución.
Hablemos verdad, ¿acaso el ser humano no lucha hoy por suplir sus propias necesidades? ¿Acaso Mateo no nos habla del afán del hombre? El hombre se siente feliz, teniendo para comer todos los días y con qué vestirse. “Para parar la olla no me falta” se dice en Chile. Es decir, existe un conformismo tan grande en tener solo para comer y vestirse y para darse algún gusto. Y de ese mismo conformismo sufre aquel que ya tiene lo básico y ahora lucha por vacaciones en el extranjero o por una cabaña en la playa o un segundo automóvil. ”¿Pero cómo aspirar a un mejor nivel es ser conformista”? Me dirá usted. Tenga paciencia, a eso vamos.
La viuda se dirigió donde el profeta, y le dijo “Este es mi problema: tengo deudas, mi marido era siervo tuyo, pero ya no está.”
Reitero no me imagino a un profeta con dinero propio. Sin embargo, en este hombre estaba la respuesta para esta viuda desesperada.
Por favor, ponga atención: la solución a nuestros problemas no necesariamente viene en la forma en que nosotros queremos, o están en el lugar que pensamos, porque el Señor Dios a quien usted y yo servimos es Soberano y Absoluto y Él hace como quiere. Por lo tanto, nunca espere que las soluciones sean lo que usted quiere.
Lamentablemente, hoy buscamos soluciones en aquello que está delante de nuestros ojos, y la verdad es que eso retrasa aún más la respuesta de Dios. Nuestra actitud errada nos lleva a sufrir, a desesperarnos, a dudar de Dios, etc.
Isaías 30:1 dice :
“¡Ay de los que descienden a Egipto en busca de ayuda, confían en los caballos y ponene su esperanza en los carros, porque son muchos, y en los jinetes, porque son valientes; pero no miran al Santo de Israel ni buscan a Jehová!”.
Jeremías 17:5 dice:
“Así ha dicho Jehová: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre, que pone su confianza en la fuerza humana, mientras su corazón se aparta de Jehová!”
Dos versículos más abajo dice:
“7¡Bendito el hombre que confía en el Señor
y en él tiene puesta su confianza!
8 Él es como un árbol plantado al borde de las aguas,
que extiende sus raíces hacia la corriente;
no teme cuando llega el calor
y su follaje se mantiene frondoso;
no se inquieta en un año de sequía
y nunca deja de dar fruto.”
Mis amados en Cristo, quien confía en Dios es como ese árbol.
Por lo tanto las respuestas a nuestras necesidades vienen como el Señor quiere.
El profeta le dijo a la viuda: “¿Qué te haré yo, en qué te ayudo?” Después preguntó “¿Qué tienes en casa?” Pero ella tenía sólo una vasija de aceite.

Estoy deacuerdo en todo lo que se refiere en el mensaje pero tambien es verdad una gran verdad que todos sabemos que quien siembra recoge algunas veces se siembra bien y se recibe mal intentando amar a nuestro padre jehova y otras siembras mal y recibes mal y con esto no me refiero al dinero solamente sino a la amistad por ejemplo el amor agape el amor de David a Jonatan o a que empezaramos a mirarnos con los ojos de la bondad intentando ver lo bueno que hay en nosotros y hacer ver a un ciego que ve con los ojos pero no con los ojos del corazon yo eso le pido a jehova cada dia y el resto de mis dias que me vean como realmente soy